Esto fue un reto para nosotras, ya que los niños tenían numerosas dificultades en su día a día para desenvolverse con normalidad, además de una gran falta de afectividad. Al principio fue duro y nos costó adaptarnos a la situación, pero más adelante y con el apoyo de nuestros compañeros supimos sobrellevar los obstaculos, ayudarnos unos a otros, y lo más importante, aprender de lo malo y sobre todo de lo bueno. Tanto niños como voluntarios nos llevamos un gran recuerdo de estos días, en los que vivimos una Navidad diferente entre risas, lloros, nervios, estrés y pocas horas de sueño, pero algo que repetiríamos sin duda.
Esta es una foto de una parte del equipo que hizo posible esto:

No hay comentarios:
Publicar un comentario